Liberal y Popular
- La Republicana
- 25 ene 2022
- 3 min de lectura
¿ Puede el liberalismo ser popular? Quienes asocian al liberalismo con la academia y las clases altas están equivocados. Esta nota habla de cómo el liberalismo puede ser también popular.

Por Christian Joanidis
Ingeniero Industrial del ITBA y MBA de la Universidad de Cranfield, Inglaterra. Es profesor de grado y posgrado en reconocidas universidades públicas y privadas, además de haber publicado varios libros relacionados a sus áreas de conocimiento.
Quienes asocian al liberalismo con la academia y las clases altas están equivocados. Frente a estados que cada vez más dedican sus esfuerzos a controlar a sus ciudadanos y a aumentar la carga tributaria, el liberalismo es una bandera que hoy le corresponde a los más humildes y desprotegidos.
Quienes se llenan la boca hablando de quitarle a los más ricos para darle a los que menos tienen, son justamente aquellos que desde el estado omnipotente y contra el que es casi imposible rebelarse, generan una opresión impositiva desmedida para sustentar sus privilegios. Son los mismos que quieren hacernos creer que los impuestos los pagan los ricos, mientras que la realidad es que directa e indirectamente los pagan los más vulnerables, siempre.
La lógica de quien invierte es la siguiente: espera determinada rentabilidad, busca un negocio que se la ofrezca y luego invierte. Si suben los impuestos, el dueño del negocio tiene dos caminos: reduce costos (seguramente bajando sueldos) o aumenta el precio. En cualquier caso, el perjudicado es el trabajador, el honesto, el que cada día sale a pelearla:.
La política suele ir por el camino del aumento de los impuestos, argumentando que la crisis la tienen que pagar los que más tienen. Pero los que más tienen, simplemente cierran sus negocios y nuevamente se perjudica a quienes están en una situación de debilidad.
Este odio desmesurado que muchas veces se predica hacia los ricos y que justifica todos los atropellos del estado, no tiene explicación ni razón. Yo personalmente considero escandaloso que haya mesas donde sobran los manjares y mesas donde falte el pan. Pero eso es una cuestión personal: me escandaliza que unos tengan mucho y que otros tengan poco. Pero jamás voy a decir que la solución es vaciar la mesa del rico, sino llenar la del pobre. En la lógica del político, poco habituado a generar riqueza, entiende que para que otros tengan a alguien hay que quitárselo. Es la misma lógica de los impuestos y sobre la que funciona el estado: se nutre siempre de lo que le quita a otros. Para el liberalismo no hay que pensar a quien sacarle, hay que pensar cómo hacer para que todos tengan más.
Pero hay todavía otra cuestión: aquel que tiene mucho, ¿de dónde lo ha sacado? Si su fortuna la construyó a base de buenas ideas y trabajo, entonces tenemos que agradecerle, porque ha ayudado a la sociedad, generando trabajo y generando productos y servicios que mejoran nuestras vidas. Pero es cierto que muchas fortunas tienen un inicio oscuro, sobre todo ligado a negocios con el estado: ese mismo que despotrica contra los ricos, el que los crea a fuerza de prebendas. Contratos con el estado, privatizaciones corruptas, subsidios, todo eso es la forma que tienen los políticos de hacer todavía más ricos a los ricos, mientras los que menos tienen la pasan cada día peor.
Es así que, aquellos que se envuelven con la bandera de los humildes son los mismos que empobrecen a todos con brutales impuestos, para dárselos en definitiva a los más ricos, que son los que realmente se benefician del estado. La oligarquía política termina siendo entonces la que promueve el mayor de los escándalos, porque son justamente ellos los que se van a de vacaciones a lugares de lujo, los que tienen chofer y auto a su disposición, holgadas jubilaciones disponibles y un sinfín de beneficios más, sin contar lo que va por debajo de la mesa.
El liberalismo llegó justamente, no para favorecer a los ricos y a los que más tienen, sino para enfrentarse a la oligarquía política que cada vez más oprime a los humildes para sostener sus privilegios. El poder del estado siempre se construye sobre el hambre del pueblo. Por eso es que hoy, más que nunca, el liberalismo es popular.



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