¿Triunfa el Populismo?
- La Republicana
- 13 ago 2021
- 4 min de lectura
Actualizado: 26 ago 2021
Esta es una reseña de la charla que dió Nicolás Wiñazki en la Fundación Libertad y Progreso acerca de cómo ve la instalación del populismo en Argentina.

En relación al populismo escribí “ La Critica de la Razón Populista” a partir de la lectura minuciosa del texto “La razón populista” de Ernesto Laclau y de los escritos que el mismo realizó con Chantal Mouffe.. Laclau falleció, pero Chantal Mouffe sigue predicando las posibilidades de gobernabilidad que ofrece el populismo. Muy sintéticamente diría que la clave para la “razón populista” es que gobernar es “antagonizar”, es buscar permanentemente un antagonista cualquiera fuere este, verdadero o falso, es el antagonismo más que el antagonista lo importante, lo que implica pelear todo el tiempo, de poder mientras la sociedad se distrae en esos combates generados desde el poder político, realizar un tipo de gestión gubernamental, a mi juicio, autoritaria.
Creo que los `populistas descreen del concepto de autoritarismo como vector, quizá como via regia por lo menos del sesgo autoritario para gobernar efectivamente, de esta forma consideran que es mejor tener un sesgo autoritario, que promover una república que consideran utópica.
Entienden que una república, que es para ellos una utopía, es una forma de abrir una puja distributiva que determinará que haya, como ellos denominan, poderes fácticos que se apropian de todo.
De esta forma, al inventar antagonismos como un espectáculo permanente de la política, lo que vemos día a día, lo que se privilegia permanentemente es una clase política dominante populista que usufructúa todo en función de si misma y omite los requerimientos del resto, de tal forma que las vacunas son para ellos, el dinero público también, las puertas están abiertas en una pandemia para unos pocos no para todos.
Desde este punto de vista, tal vez un poco esquemático, el populismo es un modelo que beneficia la constitución de una clase dominante que opera en contra de la diversidad y que trabaja, y con bastante eficiencia, en contra de la libertad, que es la que abre las bases de una convivencia abierta.
Después de escribir “ La crítica de la razón populista” entiendo que ahora existen diversos populismos, hay un populismo a la venezolana, que si cabe el término podríamos llamarlo un “narco-populismo”, ya que entiendo que en Venezuela ocurrió una mutación que fue del populismo de Chávez sentado sobre las armas al “neopopulismo” de Maduro que se convierte en “narco-populismo”, a lo que ocurre ahora que es lisa y llanamente un totalitarismo.
Luego hay un populismo originario, como el de la Argentina de Perón, sentado en un mecanismo muy efectivo de persuasión, condensado en una persona o en dos. La persuasión sofística no coincide con lo que ocurre, es decir, se persuade y se convence a través de una narrativa.
Pero aquél peronismo primigenio tuvo movilidad social, voy a dar un ejemplo para distinguir aquél populismo del neo-populismo kirchnerista, hay un hospital que es el Hospital Posadas que lo construyó Perón, en esa época entonces hubo movilidad social en los primeros diez años, después tuvimos 60 años de desgracia, ya que luego se transformó en un distribucionismo irracional en búsqueda de la acumulación de poder.
Ahora, durante los anteriores gobiernos kirchneristas, en la sede del Hospital Posadas , se construyó una ventana de vidrio, que se ve desde la autopista del Oeste, la vidriera no es nada, el Hospital que construyó Perón si fue real, aquél populismo, que tuvo consecuencias muy negativas, edificó algo sobre lo cual construyó una mitología, que si bien fue nefasta tuvo ciertas bases. Pero el neo populismo kirchnerista es propaganda pura, es sólo el relato sin ningún tipo de fundamento, ahora lo que existe es una movilidad social descendente, la pobreza creció junto con la pauperización, enmascarado todo en un relato inverso literalmente a la realidad por el cuál afirman somos progresistas y revolucionarios, cuando en realidad están tomando el dinero de todo el mundo para ellos, entonces este relato es farsesco, es un populismo farsesco, o como lo denomino ahora populismo post normal.
Acabo de escribir un libro que se llama “ La Post Normalidad”, llamemos en Argentina populismo normal al peronismo clásico, el corporativismo gremial aunados al General, una segunda fase de ese populismo que es el populismo totalmente delirante, loco y sangriento de la década del 70, pero hay un populismo pos normal que brinda tal vez una cierta posibilidad a la sociedad civil de resistencia. El populismo pos normal es el populismo con refutación social, a través de las redes, las movilizaciones sociales, que es relativamente permeable a las posibilidades de este nuevo mundo, en otras palabras, este Olivos Gate, hubiera pasado desapercibido sin la presencia de las redes sociales, que a la vez son ambiguas, muy tóxicas, pero en este caso puntual, transformaron el populismo autónomo de todo control a esta pos normalidad dónde ya no es el populismo normal, irrefutable, y pasó a una discusión pública, a una denuncia pública que rápidamente advierte acerca de las maniobras que antes no eran advertidas como ocurrió puntualmente con los patrulleros de Saladillo que luego fueron llevados a otras localidades exhibiéndolos en otro acto de propaganda análogo. Entonces hay una relativa posibilidad de “marcar la cancha” a este populismo pos normal, que lo denomino pos normal porque aquella normalidad que no era refutada con éxito , ahora puede ser refutada, como lo fue el caso Vicentín dónde cierta movilización social y la intervención de las redes implicó una marcha atrás.
Es decir que existen acciones que impiden dejarle la puerta abierta al populismo, si así sucediera, quizás por un retorno a la locura social setentista, podríamos pasar ya del populismo pos normal a un modelo venezolano, si bien acá no está el ejército involucrado. Pero existe ciertas similitudes, afirmo que el narcotráfico no es un tema menor en la Argentina ni está ajeno a la política,
Di clases en Bolivia, participé en varios conflictos, y pude observar que en las fronteras con Argentina el narcotráfico permea las mismas con anuencia de gobernantes de un lado y del otro. Lo preocupante es que el narcotráfico no esta ajeno de la economía boliviana ni de la venezolana. Creo que estamos en este punto de bifurcación en dónde los ojos deben estar más abiertos que nunca y en dónde el populismo cercado positivamente por el control social podría ganar una gran batalla y esto sería una derrota para todos.



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